LOS DATOS FALSOS DE LA CVR

Escribe Agustín Haya de la Torre

Fuente: 26/07/2006

 

En el proceso de transferencia recibimos un documento de la Presidencia del Consejo de Ministros con el registro de víctimas de la violencia. Se nos entregó un informe con una relación de 13,218 muertos y desaparecidos, con datos incompletos. Por dar a conocer la cifra, nos ha caído una avalancha de insultos, desde una columna canina de Carlos Iván Degregori escrita a mordiscos en Perú21 hasta la pataleta de Daniel Manrique quien luego de laborar en la CVR fue contratado por el gobierno para volver a corregir los datos que el mismo hizo.

 

El señor Manrique, autor de la nueva cifra de 13,218 víctimas, se exalta porque dice que lo mandaron hacer una revisión del número de víctimas sobre los datos de la CVR y se molesta mucho porque se compare el número corregido con las 69,280 víctimas que dicha Comisión anunciara al país como el balance final de la violencia terrorista. Dice de forma incoherente que una cosa es la relación de víctimas y otra el “orden de magnitud” del conflicto armado. Tan cantinflesca oración no hace más que confirmar el débil informe hecho por la costosa Comisión.

 

Desde un principio los especialistas criticaron la hipertrofia de cifras y la falta de sustento de las mismas. El problema es que desde el lacrimógeno discurso del señor Salomón Lerner en que nos hecha la culpa a todos por no habernos dado cuenta de la dimensión de la matanza, nadie que se atreva a corregir el brulote es escuchado.

 

Sin embargo, un importante trabajo del MIMDES, titulado Censo por la Paz, acaba por revelar las inconsistencias y debilidades de la apresurada conclusión de la CVR. El MIMDES destaca un conjunto de “inconsistencias estructurales de naturaleza técnica” del análisis de la CVR. Desde la poca representatividad de las muestras, el hecho de que no hayan llegado a las zonas más golpeadas y se hallan quedado en la capitales de provincias y distritos hasta que no han hecho un registro de viudas y huérfanos para poder hacer las reparaciones.  Por cierto rechazan el método de la Estimación de Múltiples Sistemas basado en una fórmula decimonónica usada para calcular cardúmenes y manadas silvestres, con márgenes de error superiores al 50%.

 

El MIMDES ha hecho un registro nominalizado de 23,315 víctimas con una metodología bastante más sólida y rigurosa que la CVR. Son cautos al hablar de registro de nombres porque en un trabajo serio esto debe ser revisado por el Ministerio Público para certificar legalmente los testimonios y poder dar curso a las reparaciones.

 

El escándalo y la pérdida de compostura de la que hacen gala los miembros de la CVR se explica porque nadie, ni ellos mismos, logran confirmar las 69,280 víctimas que anunciaron en medio del llanto y la flagelación desde el 2003. La propia corrección de Manrique reduce aún más esa posibilidad, por eso mantuvieron en secreto su rectificación de junio del 2005, hecha para la Presidencia del Consejo de Ministros

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Es más, el Censo por la Paz del MIMDES no alcanza ninguna difusión en la opinión pública por la fuerza mediática de la ex CVR que ha impuesto su exagerada cifra como dogma infalible.

 

A Manrique, pese a sus esfuerzos, le faltan 56 mil víctimas para confirmar el fantasioso número.  ¿Por qué pierden los papeles cuando se demuestra lo absurdo de sus proyecciones? Porque viven de vender ese dato para conseguir financiamiento que les permita buscar fantasmas hasta el fin de sus días. Si alguien dudase puede parar el negocio y entonces los agravios como respuesta están garantizados.

 

Este afán simoniaco no puede ser el del Estado, quién tiene que hacer un trabajo riguroso para establecer el registro de víctimas de la violencia política a fin de realizar las reparaciones.